martes, 19 de junio de 2012

Verano en Champato


Remenbranzas del Rio Champato
Viernes 01/06/12
Yo mismo me rio de mis ocurrencias locas, y profundizando en las aguas del Rio Champato,  me estoy recordando de una de las posas pequeñas del rio, una de esas en las que usted puede divisar la arena, las hojas y las piedras del fondo, en el verano cuando el agua esta clara y transparente, cuando ya es medio día y que los rayos del sol se cuelan entre la ramas de los arboles e iluminan hasta el fondo las aguas de los ríos.
En esos momentos uno puede ver como vuelan a sus anchas los peces en su cielo acuático, y digo cielo porque al mismo tiempo, las aguas de las pozas, sirven como espejo y pueden reflejar el cielo con sus nubes, sus aves que lo surcan y la ramas de los arboles que se mueven con el viento. Yo en mi ignorancia me confundo, y ya no se, si son las aves las que nadan en el rio o si son los peces los que vuelan en el cielo, o a veces pienso que en el mundo hay dos cielos,  uno arriba y otro abajo.

El ruido de las aguas cuando chocan con las piedras, que bajan tan de prisa por llegar a su destino, me recuerdan las carreras que pegábamos por las polvosas calles y veredas,  cuando íbamos bien pijiados corriendo a tomar el bus que nos llevaba al pueblo, porque ya se oía que venia zumbando y pitando a lo lejos. Aun recuerdo que teníamos ya medidas las piedras de los ríos y quebradas donde pasábamos corriendo  aun por las noches, saltando de piedra en piedra sin perder el equilibrio. Pero un pequeño error, y cataplum el talegazo y después del  ¡ay hijuelagranputa!  A sobarse el culo con saliva y a torcer el calzón para que se seque mas rápido.

Cuando iba a aguar la vacas muchas veces me quedaba sentado en una piedra a la orilla de la poza, metía mis pies al agua, los movía lentamente y me los miraba bien grandotes, gordos y chelitos, cuando el agua estaba heladita, era eso, tan, pero tan relajante, que te olvidabas del mundo en ese instante.

Pero mi recuerdos van mas allá, porque por algo me identifique como “El Chimbolito del Champato”, Y recordando esos viejos y gratificantes momentos de mi vida, vuelven a mi mente los chimbolitos, las pepesquitas, los juilines y las cangrejas que yo veía moverse dentro de la poza. Y creo que me hacen identificarme mas con el pececito, ya que al recordar de cómo veía a esos chimbolitos moverse de una forma ágil dentro el agua, así todos inquietos, inquisitivos, curiosos, juguetones, amigables, contentos y todos unos artistas, porque hacían un sinfín de piruetas, que para mi, hoy pienso que, ver un show de chimbolitos en el agua, es quizás mas divertido que ir al circo de Pánfilo a puras cachas y la niña Telesfora, mas divertido que ir a ver una película de Cantinflas, mas divertido que ir a Disneylandia a ver al Ratón Mickey o que ir al Sea Word a ver el tal Shamu-scado saltando en su charco. Y todo esto en el mejor Palco, con el mejor ambiente y  de Choto.

Cuando metía los pies al agua se acercaban todos curiosos, y a medida cogían confianza, empezaban a hacerle el pedicure a uno, se comían los pellejitos muertos de la piel, y si se tardaba mucho le comían los pellejos vivos, todas unas pirañas ellos. A lo mejor por eso no crecían tanto, porque peligroso, como en esa época los ríos tenían partes muy solitarias, la mayoría los hombres buscaban esos lados para bañarse desnudos, en traje de Adán y Eva, imaginar a esos chimbolos mas grandes, cuidado y le arrancan la pirinola. ! Que tremendo eso ¡ Pero dejando lo demás a la imaginación, recuerdo que habían chimbolitos chiquititos recién nacidos, otros grandecitos cola colorada, unos gris oscuro  y otros mas claro que hasta se les veían las espinas, menos mal que a esos no se les podía distinguir el sexo, si eran  hembras o machos.  A veces les tiraba hojas o migajas de comida y salían todos detrás de la comida, era una forma de reunirlos en un solo lugar para observar el show. Es en ese instante cuando se podía ver que habían unos negritos, rollicitos, cabezones y panzoncitos, (igual que yo, bien bonitos ellos) otros claritos y figurita, que parecían gringos, y a las hembras cuando andaban preñadas, se les miraba la gran timba llena de huevos. Lo curioso de ellos era que los huevos empollaban dentro de la panza de la Chimbola, y ya parián a los chimbolitos vivos y salían nadando. Algo increíble porque no iban a clase de natación, ya de una vez salían nadando. Y hoy que lo recuerdo una vez me comí mas de 500 chimbolos de una vez, porque me comí  cinco chimbolas que andaban mas de cien chimbolitos ya para nacer cada una.

Pero hablemos hoy de las Pepesquitas, otros les decían Plateadas por su forma alargada, delgada y el color de sus escamas es plateado, ellas se ladeaban de lado a lado, y con la luz del sol reflejaban una luz plateada que brillaba dentro del agua, que parecían las luciérnagas del agua. Ellas eran mas ariscas y coquetas, nadaban en la parte media de las posas quizá entre unos 50 cms a un metro dentro de la superficie, de tal modo que podían ser fácilmente observadas desde afuera. Su boca era chiquita y bonita que si hubieran pintalabios para peces, no dudo ellas comprarían para  lucir los labios como las chicas fresa. (Que es lo que quiere la niña, que va querer la princesa, Asshhhh.).

Su forma de nadar también era ágil y rápida cuando se sentían amenazadas, pero normalmente se contoneaban de lado a lado, parecía aquello toda una pasarela, como las pasarelas donde se pasean encueradas la Noami Campbell y la Alessandra Ambrosio. Llamaban la atención con sus rayos de luz plateada, era aquello toda una pista de hielo con sus patinadoras danzando a son del Danubio Azul, y todo aquel publico que era yo solito callado, deleitándome del show detenidamente, no podía aplaudir porque en este teatro natural de Dios, el aplaudir es ahuyentar a los artistas. Y todo aquel deleite y  de Choto.

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