Remenbranzas del Rio Champato
Viernes 01/06/12
Yo mismo me rio de mis ocurrencias locas, y profundizando en
las aguas del Rio Champato, me estoy recordando
de una de las posas pequeñas del rio, una de esas en las que usted puede
divisar la arena, las hojas y las piedras del fondo, en el verano cuando el
agua esta clara y transparente, cuando ya es medio día y que los rayos del sol
se cuelan entre la ramas de los arboles e iluminan hasta el fondo las aguas de
los ríos.
En esos momentos uno puede ver como vuelan a sus anchas los
peces en su cielo acuático, y digo cielo porque al mismo tiempo, las aguas de
las pozas, sirven como espejo y pueden reflejar el cielo con sus nubes, sus
aves que lo surcan y la ramas de los arboles que se mueven con el viento. Yo en
mi ignorancia me confundo, y ya no se, si son las aves las que nadan en el rio
o si son los peces los que vuelan en el cielo, o a veces pienso que en el mundo
hay dos cielos, uno arriba y otro abajo.
El ruido de las aguas cuando chocan con las piedras, que
bajan tan de prisa por llegar a su destino, me recuerdan las carreras que pegábamos
por las polvosas calles y veredas, cuando
íbamos bien pijiados corriendo a tomar el bus que nos llevaba al pueblo, porque
ya se oía que venia zumbando y pitando a lo lejos. Aun recuerdo que teníamos ya
medidas las piedras de los ríos y quebradas donde pasábamos corriendo aun por las noches, saltando de piedra en
piedra sin perder el equilibrio. Pero un pequeño error, y cataplum el talegazo
y después del ¡ay hijuelagranputa! A sobarse el culo con saliva y a torcer el calzón
para que se seque mas rápido.
Cuando iba a aguar la vacas muchas veces me quedaba sentado
en una piedra a la orilla de la poza, metía mis pies al agua, los movía
lentamente y me los miraba bien grandotes, gordos y chelitos, cuando el agua
estaba heladita, era eso, tan, pero tan relajante, que te olvidabas del mundo
en ese instante.
Pero mi recuerdos van mas allá, porque por algo me
identifique como “El Chimbolito del Champato”, Y recordando esos viejos y
gratificantes momentos de mi vida, vuelven a mi mente los chimbolitos, las
pepesquitas, los juilines y las cangrejas que yo veía moverse dentro de la
poza. Y creo que me hacen identificarme mas con el pececito, ya que al recordar
de cómo veía a esos chimbolitos moverse de una forma ágil dentro el agua, así
todos inquietos, inquisitivos, curiosos, juguetones, amigables, contentos y
todos unos artistas, porque hacían un sinfín de piruetas, que para mi, hoy
pienso que, ver un show de chimbolitos en el agua, es quizás mas divertido que
ir al circo de Pánfilo a puras cachas y la niña Telesfora, mas divertido que ir
a ver una película de Cantinflas, mas divertido que ir a Disneylandia a ver al
Ratón Mickey o que ir al Sea Word a ver el tal Shamu-scado saltando en su
charco. Y todo esto en el mejor Palco, con el mejor ambiente y de Choto.
Cuando metía los pies al agua se acercaban todos curiosos, y
a medida cogían confianza, empezaban a hacerle el pedicure a uno, se comían los
pellejitos muertos de la piel, y si se tardaba mucho le comían los pellejos vivos,
todas unas pirañas ellos. A lo mejor por eso no crecían tanto, porque
peligroso, como en esa época los ríos tenían partes muy solitarias, la mayoría
los hombres buscaban esos lados para bañarse desnudos, en traje de Adán y Eva,
imaginar a esos chimbolos mas grandes, cuidado y le arrancan la pirinola. ! Que
tremendo eso ¡ Pero dejando lo demás a la imaginación, recuerdo que habían
chimbolitos chiquititos recién nacidos, otros grandecitos cola colorada, unos
gris oscuro y otros mas claro que hasta
se les veían las espinas, menos mal que a esos no se les podía distinguir el
sexo, si eran hembras o machos. A veces les tiraba hojas o migajas de
comida y salían todos detrás de la comida, era una forma de reunirlos en un
solo lugar para observar el show. Es en ese instante cuando se podía ver que
habían unos negritos, rollicitos, cabezones y panzoncitos, (igual que yo, bien
bonitos ellos) otros claritos y figurita, que parecían gringos, y a las hembras
cuando andaban preñadas, se les miraba la gran timba llena de huevos. Lo curioso
de ellos era que los huevos empollaban dentro de la panza de la Chimbola, y ya parián
a los chimbolitos vivos y salían nadando. Algo increíble porque no iban a clase
de natación, ya de una vez salían nadando. Y hoy que lo recuerdo una vez me comí
mas de 500 chimbolos de una vez, porque me comí
cinco chimbolas que andaban mas de cien chimbolitos ya para nacer cada
una.
Pero hablemos hoy de las Pepesquitas, otros les decían Plateadas
por su forma alargada, delgada y el color de sus escamas es plateado, ellas se ladeaban
de lado a lado, y con la luz del sol reflejaban una luz plateada que brillaba
dentro del agua, que parecían las luciérnagas del agua. Ellas eran mas ariscas
y coquetas, nadaban en la parte media de las posas quizá entre unos 50 cms a un
metro dentro de la superficie, de tal modo que podían ser fácilmente observadas
desde afuera. Su boca era chiquita y bonita que si hubieran pintalabios para
peces, no dudo ellas comprarían para
lucir los labios como las chicas fresa. (Que es lo que quiere la niña,
que va querer la princesa, Asshhhh.).
Su forma de nadar también era ágil y rápida cuando se sentían
amenazadas, pero normalmente se contoneaban de lado a lado, parecía aquello
toda una pasarela, como las pasarelas donde se pasean encueradas la Noami Campbell
y la Alessandra Ambrosio. Llamaban la atención con sus rayos de luz plateada,
era aquello toda una pista de hielo con sus patinadoras danzando a son del
Danubio Azul, y todo aquel publico que era yo solito callado, deleitándome del
show detenidamente, no podía aplaudir porque en este teatro natural de Dios, el
aplaudir es ahuyentar a los artistas. Y todo aquel deleite y de Choto.